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  • Angelo

Clases de alemán con Visioneers

Todos los jueves se organiza un curso de alemán para refugiados en la cafetería Connections, en el barrio Schöneberg de Berlín. En esta entrada me gustaría contar mi experiencia como profesor y mis impresiones de las últimas semanas.

Como estudiante de un Máster en Gestión de Instalaciones, hasta ahora no tenía ningún conocimiento previo de didáctica, y tampoco había hecho nunca el papel de profesor, por lo que, como es natural, antes de mi primera hora de clase estaba un poco nervioso y no sabía muy bien qué esperar. Para prepararme para la clase había participado en un taller de didáctica de la asociación Multitude e.V. Preparé mi primera clase con la ayuda de los materiales educativos que pusieron a mi disposición y otros consejos de gran utilidad.

La cafetería Connection todavía estaba cerrada en nuestro primer día de clase, por lo que el curso se trasladó, como excepción, al hogar de acogida de refugiados jóvenes de Wannsee. Había quedado allí con Abdul (de 17 años y de Ghana) y otros tres chicos. Quince minutos después de la hora prevista todavía no había aparecido ninguno, por lo que llamé a Abdul y le pregunté a ver dónde estaba. Inmediatamente, bajó de su habitación al vestíbulo y me saludó calurosamente y con muchas ganas de empezar.

Nos buscamos una esquinita donde sentarnos y comenzamos la clase los dos. Poco después también aparecieron sus tres amigos Muhammad, Bilal y Jojo, y estuvimos practicando combinaciones de palabras cortas y mini diálogos con saludos y despedidas: «Hallo, mein Name ist…», «Wie geht´s dir?», «Auf Wiedersehen», etc.

Enseguida me di cuenta de que su conocimiento de la lengua era mucho mejor de lo que yo creía. El ambiente de la clase, por lo general, era muy relajado y agradable, nos reímos mucho juntos. Cuando acabó me quedé con la sensación de que los chicos tenían mucho interés por el curso y las conversaciones conmigo. Y yo también disfruté mucho de la clase, con lo que me entraron incluso más ganas de que llegase la siguiente.

La segunda hora de clase ya tuvo lugar en la cafetería Connections, donde pusieron a nuestra disposición una pequeña sala con una atmósfera muy agradable e incluso una pizarra, que me permitió desarrollar la lección con mayor facilidad. Abdul volvía a estar allí y había traído a dos de sus amigos, Hussain y Ali. La clase trató sobre el clima, que al ser un tema de conversación tan típico en Alemania, pensé que podría ser útil para los chicos.

De nuevo, había un ambiente muy bueno. Yo estaba muy contento de que los chicos tuviesen tanta iniciativa, interés y disposición para participar en la clase, aunque también un poco sorprendido. Lo que también me motivó fue el hecho de que al final de la hora Abdul dijese cuánto le había gustado la clase, sobre todo porque trabajábamos en un grupo pequeño, lo que hacía que le fuese más fácil concentrarse y aprender que en sus clases de alemán «normales».

En nuestro tercer encuentro, además de Abdul también participó Elias, un sirio de 50 años. Esta vez tocaba otro tema habitual de conversación en Alemania, el típico «tengo un montón de cosas que hacer y no tengo tiempo». Los tres nos reímos mucho con ello. Además, había llevado conmigo unas hojas de vocabulario sobre el hogar para mis alumnos y estuvimos trabajando con ellas. Me dio la impresión de que Elias, que estaba allí por primera vez, también disfrutó mucho con la clase.

Pude confirmar esta impresión cuando ambos, Abdul y Elias, volvieron a la cuarta clase, a la que también se apuntó Thierno, un senegalés de 32 años. El tema del día era «ir de compras». En la buena atmósfera de siempre, trabajamos los alimentos, las bebidas y frases típicas de ese ámbito. Enseguida nos dimos cuenta de que Thierno era un verdadero experto en cuestión de artículos; sabía inmediatamente todos y cada uno de los artículos de los alimentos y bebidas que tratamos en clase. De nuevo, nos reímos mucho y al final de la clase incluso nos quedamos un buen rato para hablar de cosas más personales.

En definitiva, puedo decir que las primeras clases han resultado muy enriquecedoras para mí. He tenido la oportunidad de conocer a gente verdaderamente amable, interesante y llena de vitalidad, con un gran entusiasmo por aprender un idioma tan diferente para ellos. ¡Espero que demos muchas más clases en el futuro!

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