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  • Esther Baldelomar

Momento de gratitud

Lo primero que viene a mi mente cuando pienso sobre todos estos meses en Berlín es la palabra agradecimiento. Agradecida primeramente por la gente, los nuevos amigos y por los viejos que estuvieron presente, por mi familia, por cada experiencia que me hizo crecer, por las oportunidades y por los nuevos caminos que vendrán gracias a este tiempo que viví acá.


Nunca planeé estar un año tan lejos fuera de casa, sin embargo; siempre he creído que Dios nos lleva a lugares específicos para cumplir su propósito. Al final esto no se trató de mí si no de Él.


Aquí les compartiré algunos puntos resumidos sobre este año en Alemania, y si conocen de alguien interesado en realizar un voluntariado pueden compartirle este artículo.



¿Cómo viví y en dónde?


Este año tuve la oportunidad de vivir en Schöneberg, Berlín, con una familia alemana, unas personas muy amables y serviciales. Estar dentro de su hogar significó adaptarme un poco a su estilo de vida, y aprender las cosas más pequeñas de la casa como la manera de acomodar los platos en la máquina de lavar, cómo usar correctamente la calefacción (en Costa Rica no necesitamos), clasificar cuidadosamente la basura, y otras más. Por supuesto hubo momentos de choque cultural pero es parte de convivir con personas que tienen un estilo de vida diferente.


¿Qué fue lo mejor de esta experiencia?


Una de las experiencias que más disfruté en este tiempo fue conocer personas de diferentes países y culturas, escuchar sus historias y que los llevó a vivir en esta gran ciudad. Hacer nuevos amigos y crear buenas conexiones.


Tuve la oportunidad de conocer personas increíbles, corazones nobles y humildes, esa gente que te abraza sin siquiera tocarte, también conocí personas con las que aprendí paciencia y a entender que ser diferentes nos hace valiosos.

Les agradezco por haber sido un gran apoyo, escucharme y animarme.


En este año obtuve una nueva perspectiva de cómo trabajar en una organización que se enfoca en la personas y en su crecimiento personal.

Durante este tiempo también confirmé cuál es mi pasión y por lo que trataré de trabajar los próximos años.

Todas las lecciones de vida que al principio fueron duras pero que al final de este viaje me ayudaron a mejorar.


Otras cosas como...

La seguridad de caminar por la calle, de día, de noche e incluso en la madrugada.

Lo mencioné en otro artículo, el transporte público es rápido, puntual y puedes llegar a cualquier parte de la ciudad sin problemas de tráfico.

La comida asiática, si aquí es bastante buena, no me puedo imaginar los platillos originales de cada país.


¿Que extrañaré?

Definitivamente lo que más extrañaré son los amigos, ellos se convirtieron en un tesoro para mi, extrañaré sus risas, nuestros juegos favoritos como futbolín y UNO, las conversaciones, por supuesto las bromas y las comidas juntos.

Nunca imaginé todo lo que viviría durante este tiempo pero finalmente una etapa que está por concluir, es momento de regresar a casa y solo puedo decir ¡GRACIAS!.


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