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  • Cristel Bermudez

Segundo cuartal en Alemania

Después de ocho meses de haber llegado, todo se ha vuelto más sencillo, más ameno se podría decir. Los avances en el idioma han tomado un papel importante para sentir al fin un poco de plenitud en mi estadía en Alemania, la comunicación se ha hecho más simple. Participar de conversaciones sencillas y un tanto complejas se ha vuelto poco a poco más fáciles de escuchar y entender. Al tiempo de cuatro meses me animé a hablar más el idioma, al principio sólo con mi familia alemana quienes de verdad han formado parte importante es este proceso, después paso a paso en el trabajo. A veces la presión no es buena y no va de la mano con la pedagogía del aprendizaje, y eso lo entendía muy bien, así que dejé de preocuparme por “cumplir” expectativas de otras personas; para poder cumplir las mías. Me puse pequeñas metas que poco a poco fui cumpliendo, a veces el trabajar en silencio, hace mucho ruido; con esto hago referencia que cuando trabajas duro y no le dices a nadie en lo que estás trabajando, llegas a ver resultados muy buenos y la gente se impresiona y se pregunta: “Desde cuando aprendiste esto?”, “Estás hablando mejor” y demás comentarios que he escuhado en este proceso. Pero sólo con perseverancia y actitud se obtienen los buenos resultados. Y aquí sigo aprendiendo y cometiendo errores que me hacen mejorar pero feliz de ver el hermoso proceso del aprendizaje.

Si bien es cierto, se ha hecho un poco difícil tener una vida alemana y una vida costarricense, pues en Costa Rica en estos meses atrás ocurrieron ciertos sucesos que me afectaron, por ejemplo mi bisabuela materna enfermó y murió en el mes de diciembre, fue muy duro el asimilar que no pude acompañar a mi familia en ese dolor y que mi familia me acompañara a mí, por supuesto el apoyo de mi familia alemana y algunos amigos fue muy importante para conllevar el duelo. Mientras todo esto acontecía en Costa Rica; en Alemania era un contraste, todo marchaba bien y tenía buenos tiempos en el trabajo, familia y con amigos. Realmente fue una etapa extraña pero acá debo de honrar mencionando a mi mamá alemana que siempre me ha apoyado en todo momento y se ha convertido en un ángel en mi camino, siempre muy cariñosa y ofreciéndome los mejores consejos en esta etapa.

Como todos también hablaré del clima frío ya que se ha convertido en un cliché y creo que no hacerlo sería como no hablar de Alemania. Debo decirles que mis expectativas eran más altas en cuanto al frío, partiendo de que el clima ha cambiado; diré que no está muy frío sin embargo no es como que quiera estar todo el día afuera. La ropa es muy importante en esta época ya que tengo que protegerme para no enfermar y aunque eso de andar con bufanda y gorro no es de mi preferencia; es necesario.

Algo que anunció el invierno fue la época navideña, ir a los típicos mercaditos y tomar Glühwein (vino caliente), pasearse por las calles iluminadas y ver la gente compartiendo con felicidad, me emocionaba.

También asistí a una conferencia en Colonia que fue muy agradable, pudimos tocar temas como el reciclaje y la importancia de consumir comida sustentable, en dicho evento se dio a conocer la Agenda 2030/60 enfocada en África y fue muy interesante saber el plan de trabajo que tienen y pensé que se podría hacer un plan similar para America en especial para Latinoamerica ya que se ha visto bastante afectada en los últimos tiempos, al menos eso fue lo que opinamos un grupo pequeño que habíamos de latinos en el lugar.

El intercambio de culturas que se vivió en el lugar fue asombroso, éramos muchos personas y cada de día se conocían a una persona diferente, los lazos de amistad se hacían más fuertes y no importaba cultura, lengua o nación; todos nos llevabamos bien y nos respetábamos los unos a los otros.

Participé de tradiciones navideñas como los domingos de adviento que son cuatro y se prende una vela por cada domingo, en el sexto día de diciembre se celebra a San Nicolás y los niños reciben chocolates y regalos, sigo siendo una niña porque mi familia me dio un regalo en este día lo cual fue bastante tierno. También mi amiga Karla me regaló el primer calendario de adviento, el cual tenía 24 días y cada día de diciembre había que abrirlo para comer un delicioso chocolate, esta también es una tradición muy alemana. Navidad fue muy amena al lado de mi familia alemana en Berlin; tuvimos una cena pequeña y abrimos los regalos, fue muy linda la experiencia de compartir esta época de la mejor manera. El 25 tuvimos una cena muy elegante, después de cenar nos divertimos jugando en familia y bailando un poco, de los mejores días que he vivido en Alemania. Bueno y se aproximaba fin de año y viajé a Dresden ya que lo iba a pasar con mis amigos costarricenses, pueden creer que comí tamales (comida típica costarricense) con café y juro que me sentí en casa, el pasar con mis amigos me hizo muy feliz y la verdad ayudó a que no me sintiera tan lejos de mi amada Costa Rica. Las videollamadas y fotos de mi familia era como si yo estuviera ahí, a decir verdad expecté algo como que iba a llorar mucho o me iba a sentir mal pero comprendí que cada quien está donde debe o donde quiere, en mi caso yo quería estar aquí y debía de disfrutar cada segundo.

Así despedí el año con mi familia detrás de la pantalla y con una familia que me acogió como si fuera su propia sangre, la verdad me sentía muy feliz y creo que mejor no pude estar en esta época. Y aquí estamos, nuevo año, nuevos objetivos y nuevos retos, pero siempre perseverante y positiva.

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