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  • Yvonne Wehle

Novedades sobre el coronavirus desde Perú

El coronavirus llegó a Perú mucho más tarde que a Alemania. Si bien la pandemia comenzó en Alemania a fines de enero, el primer caso de COVID-19 en Perú solo se confirmó el 6 de marzo. Apenas nueve días después, el presidente Martín Vizcarra impuso el confinamiento a nivel nacional, antes y más estrictamente de lo que reaccionaron la mayoría de los demás países latinoamericanos.

Las medidas llegaron repentinamente y golpearon duro a la población de Perú: una rigurosa cuarentena, a excepción de aquellos trabajos esenciales para la asistencia y el abastecimiento de la población, salidas de casa para hacer compras y operaciones bancarias, así como la presencia de toque de queda nocturno. La policía y el ejército patrullaban por todo el país para garantizar el seguimiento de las medidas de prevención. Muchos de aquellos que no se adhirieron al toque de queda fueron arrestados.

Para muchos peruanos, la cuarentena significó quedarse con solo lo esencial en otra parte del país durante más de tres meses o pasar día y noche con familiares y parientes en un espacio confinado. A diferencia de Alemania, salir a dar un paseo o algo similar no se permitía en Perú.

Más del 70% de los peruanos trabajan de forma autónoma o en el sector informal, por ejemplo como vendedores ambulantes o en el mercado. Los trabajadores informales viven de la mano a la boca, es decir, se alimentan del dinero que ganan durante el día. La cuarentena les impidió ir a trabajar, razón por la cual su situación de vida se deterioró dramáticamente. La situación en Lima se volvió tan precaria que algunos trabajadores decidieron partir a pie hacia sus lugares de origen a más de 400 kilómetros de distancia. Si bien hubo ayuda financiera para los más necesitados de la población, ésta no fue suficiente y no llegó a todos los que la necesitaban.

El coronavirus, además, representa una gran amenaza para las comunidades indígenas. Muchos de ellos se encerraron voluntariamente para protegerse de la infección por el virus. Así lo hicieron las comunidades indígenas Yánesha, a las que nuestra ONG Atiycuy Perú acompaña en la selva central. Debido a la cuarentena y a la falta de una red telefónica en las aldeas indígenas, estas no pudieron ponerse en contacto con nuestra organización al inicio de la cuarentena, o solo lo pudieron hacer de forma muy limitada. Nuestro equipo estuvo muy orgulloso cuando encontró un vídeo en Facebook que mostraba cómo algunos miembros de las comunidades indígenas patrullan en sus túnicas tradicionales, con arcos y flechas, en el camino frente a sus aldeas y se aseguran de que nadie entre a ellas. Alzándose así por sí mismos, defendiendo sus derechos y protegiendo a sus comunidades.

El COVID-19 golpeó duro a Perú

A pesar de este confinamiento temprano y estricto, Perú aún no consigue tener el virus bajo control. Actualmente (a 24 de julio de 2020, 10:00h) hay un total de 371,096 infecciones confirmadas, 255,945 pacientes recuperados y 17,654 muertes por coronavirus. Actualmente hay 97,497 personas infectadas. Perú ocupa el sexto lugar entre los países con más infecciones. ¿Pero cuál es la razón?

Una posible causa es el hecho de que el gobierno haya copiado muchas medidas europeas. Lo cual resultó ser inadecuado en la práctica; Perú es muy diferente a Europa. Como resultado, las medidas no se ajustaron a la realidad de la vida en Perú. Solo un tercio de la población tiene acceso a Internet. Millones de personas no tienen acceso a agua corriente para lavarse las manos. Y solo alrededor de la mitad de los peruanos posee un refrigerador; quien no tiene refrigerador, debe salir con regularidad a comprar alimentos frescos. Como consecuencia aumentan las infecciones nuevas, sobre todo originadas en los mercados.

Para muchas personas, especialmente para la población con pocos recursos, es imposible seguir las reglas impuestas a raíz del coronavirus. Esta parte de la población no tiene otra opción y tiene que salir a comprar o a trabajar fuera de casa para sobrevivir. El trabajo desde casa no es posible para aquellas personas que se dedican a la venta ambulante, limpieza de zapatos, recolección de basura o viven del jornal.

El sistema de salud pública en Perú también presenta un problema importante. Éste ya estaba sobrecargado y con fondos insuficientes antes de la pandemia y, debido al coronavirus, según informes de los medios, hacía ya muchas semanas que no había suficientes camas de cuidados intensivos y lugares para hacer tratamientos respiratorios en Perú. Todo lo que la población peruana puede esperar es que el virus no les golpees a ellos ni a sus familias, al menos no gravemente.

¿Qué viene después?

La cuarentena nacional terminó el 1 de julio. La noche anterior, el presidente pidió a la población que se comportase con responsabilidad: mascarilla, distancia, higiene. El confinamiento solo se mantiene en regiones concretas, como Arequipa, que ahora son los nuevos focos del virus.

La fase 3 de reactivación de la economía ha dado comienzo. El tráfico aéreo y de autobuses circula de nuevo por todo el país desde mediados de julio. Los restaurantes han vuelto a abrir recientemente con un número limitado de clientes. La vida vuelve a la normalidad lentamente, especialmente en la capital, Lima, y ​​con ello se extiende un sentimiento de optimismo. El número diario de nuevas infecciones se ha estabilizado en un nivel elevado desde mediados de junio. El número de personas actualmente infectadas es relativamente constante. Sin embargo, cabe señalar que además de las cifras oficiales, todavía hay un número poco claro de personas infectadas. Por el momento, la propagación del virus en Perú no se está desacelerando.

Una mirada a la selva central también lo demuestra: con el fin de la cuarentena están llegando más personas de la capital y de otras provincias, lo que significa que la cantidad de infecciones en ese territorio también aumenta dramáticamente. Algunos de los hospitales provinciales se colapsaron a raíz de la cantidad de nuevas infecciones. Para las comunidades indígenas, que se ven particularmente amenazadas, la pandemia apenas comienza ahora.

Fuentes:

https://www.spiegel.de/politik/ausland/coronavirus-in-peru-lockdown-und-trotzdem-keine-kontrolle-a-578c733a-d850-41bd-9c60-4baf21104a6e

https://peruconsult.de/coronavirus/

https://de.wikipedia.org/wiki/COVID-19-Pandemie_in_Peru#Statistik

https://www.tagesschau.de/ausland/coronavirus-karte-101.html

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