• Valerie Kütterer

Paz, paciencia y amor


Paz, paciencia y amor Paz, paciencia y amor. Estas tres palabras son fundamentales para la vida en el hogar de niños del Hogar de Vida. El Hogar de Vida es un hogar de transición para niños desatendidos, maltratados o abandonados. Aquí se satisfacen las necesidades básicas de los niños: un entorno familiar seguro, ropa, nutrición, educación y, por último, pero no menos importante, figuras parentales afectuosas. Llevo quince días trabajando en la casa y me he dado cuenta de que muchas cosas se basan en estas tres palabras clave. A continuación, me gustaría profundizar en cada una de estas palabras.

La paz se define generalmente como un estado saludable de quietud o calma y la ausencia de perturbaciones o preocupaciones. Este es exactamente el tipo de paz que queremos para los niños del Hogar de Vida. Se les permite venir a la paz y no tienen que tener miedo de nada. Pero los niños también deben aprender a relacionarse pacíficamente con otros niños y adultos, donde la violencia no tiene cabida.

La paciencia se refiere a la capacidad de esperar o soportar algo. En el Hogar de Vida, la paciencia es muy importante. Los niños deben aprender a ser pacientes con sus semejantes. Por ejemplo, un niño no puede empezar a comer hasta que todos estén listos y se haya rezado la oración de la mesa.

El amor es un término que designa el afecto y el aprecio más fuertes. Muchos niños no conocen este aprecio y afecto desde sus hogares. En el Hogar de Vida pueden experimentar lo que significa ser amado y apreciado. El personal trata a todos los niños por igual y los valora incondicionalmente. Así, los niños sienten que se les respeta y se les tiene en cuenta.



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